- Malos olores persistentes. Puede ser señal de acumulación de residuos o problemas en el sifón.
- Ruidos extraños en las tuberías. Un burbujeo al usar el lavabo o la ducha puede indicar aire atrapado por una obstrucción.
- Humedades o filtraciones. Si aparecen manchas en paredes o techos, puede haber una fuga oculta.